HISTORIAS SOBRE EL KARMA

HISTORIAS SOBRE EL KARMA

28 de Octubre 2025

Historias sobre el Karma y los beneficios de la compasión

Historia de Tsawo Pumo

Esta historia la podemos a encontrar en muchos grandes tratados como por ejemplo el Lam.Rim, también en el Bodisatvacharyavatara y en muchos otros y nos ayuda por un lado a entender la ley de causa y efecto y generar convicción, y por otro a comprender el beneficio de pensar en los demás más que en uno mismo. La historia transcurre en la vida anterior de Buda Sakyamuni cuando todavía no había conseguido la mente de la bodichita. La historia versa sobre un matrimonio, cuyos hijos nunca lograban sobrevivir la niñez. Tras varios hijos que fallecieron, la mujer vuelve a quedarse embarazada y tienen un hijo. Ante el miedo de que volviera a suceder como con los anteriores, decidieron ir a consultar a un yogui. El yogui recomendó que si era un niño le pusieran el nombre de niña y así hicieron, le llamaron Tsawo Pumo, que significa, la hija del mercader. Poco después del nacimiento, el padre, que era explorador y se dedicaba a buscar tesoros en su barco, tuvo que emprender de nuevo un viaje , falleciendo en el viaje y no volviendo con su familia. El hijo creció y la costumbre era que el hijo siguiera la profesión del padre, y esta perspectiva aterraba a su madre, temiendo los peligros de los viajes. Entonces, decidió mentirle a su hijo, diciéndole que su padre se dedicaba a vender cosas en la playa. El hijo decide pues seguir esa profesión obteniendo inicialmente de ganancia 4 kasapanis (la moneda de esa época) que le entregó a su madre. Al principio lo que vendía no tenía gran valor, pero fue progresivamente vendiendo cosas más valiosas, sacando beneficio de 8 kasapanis, después de 16. Posteriormente, se puso a vender joyas.

Los otros vendedores de joyas le preguntaron entonces porqué se dedicaba a vender joyas y no había seguido la profesión de su padre, profesión de mayor rango. Ellos le hicieron notar que no pertenecía al gremio y le invitaron a no volver a venderlas. Fue en ese momento en el que se dio cuenta de la profesión de su padre, y le pidió explicaciones a su madre por la mentira que le había contado. La madre se excusó diciendo que ella había actuado así temerosa de que su hijo pudiera perder la vida en el mar como le aconteció al padre, pero el hijo estaba determinado a seguir la profesión del padre a pesar de las resistencias de su madre. Para evitar que el hijo se fuera, ella dormía cerca de la puerta. Una noche a pesar de ello, el hijo salió saltando por encima de la madre, golpeándole en su salida en la cabeza. Este hijo, probablemente en vidas pasadas acumuló muchos méritos pues cuando salió a la mar, el barco naufragó pero logró agarrarse a un trozo de madera y llegó a una isla. Aunque no había nadie en la isla vio a lo lejos un palacio celestial donde habitaban cuatro deidades femeninas que le invitaron a resguardarse y le ofrecieron alimentos divinos. Estuvo muy feliz el tiempo que estuvo allí. Llegó el momento en decide salir y se encuentra con otro palacio divino, pero esta vez con ocho deidades. De nuevo, se quedó allí un tiempo hasta que finalmente se cansó, y se fue, llegando a otra isla con 16 seres celestiales, está un tiempo, se vuelve a cansar , y de nuevo, vuelve a salir y llega a otro palacio aún más espectacular que los anteriores tanto en cuanto a la comida, estancia, etc. donde habían 32 seres celestiales. Cada vez se va quedando más tiempo en esos lugares. Por última vez, se cansa y decide marcharse. Esta vez, encuentra una mansión de metal negro, entra en la mansión, en la oscuridad, y se encuentra con a una persona sentada en cuclillas y una rueda girando sobre su cabeza produciéndole muchas heridas que le causaban gran dolor.

Tsawo Pumo al ver a esa persona le pregunta que había hecho para experimentar ese dolor, a lo que la persona contesta que en una ocasión pasó por encima de su madre, le dio una patada en la cabeza y como consecuencia experimentaba ese dolor. Tsawo Pumo recordó que exactamente eso había hecho el con su madre. En el momento preciso en que lo recuerda, se escucha un estruendo en el cielo y baja una rueda de cuchillas que se coloca encima de su cabeza y , empieza a girar produciéndole un dolor insoportable. Experimentando ese sufrimiento tan intenso pensó que muchos habían podido actuar como él lo hizo y generó el deseo de que nadie tuviera que experimentar ese sufrimiento, que pudiera él experimentar el dolor de todos y que ellos se vieran libres de experimentar esos sufrimientos. Cuando generó ese pensamiento tan virtuoso y sincero, la rueda de cuchillos de su cabeza desapareció. ¿Cómo es posible que desapareciera ese dolor tan rápidamente?, pues porque pensó en los demás en vez de pensar en su propio dolor. Recordemos que Buda Sakyamuni en su momento, era alguien corriente, como nosotros, pero llegó a generar ese pensamiento tan altruista y gracias a esa mente tan virtuosa logró alcanzar ese estado y eliminar el sufrimiento. Todo lo que hacemos, va a tener consecuencias, y esta historia, destaca además la relevancia de hacia quién van dirigidas las acciones: las acciones dirigidas hacia los padres o hacia seres sagrados, son más poderosas que las que llevamos a cabo hacia otros seres. Tanto lo bueno, como lo malo. Cuando de forma sincera deseamos tomar el sufrimiento de los demás, que lo experimentemos nosotros en vez de ellos, es una mente tan poderosa que apaciguo el propio sufrimiento. Pero hay que tener cuidado pues si al tomar el sufrimiento del otro subyace el deseo de eliminar el propio sufrimiento, entonces ya no es sincero y no trae esos resultados.

La historia del barquero y del cartero

Otra historia que aconteció en Tibet, quizás 200 años atrás, en un lugar llamado Lokha. En ese lugar había un rio muy ancho, y se necesitaba una barca para poder cruzar. En esa barca iban, un día, varias personas: 6 monjes, un cartero y el propio dueño de la barca que estaba remando. Estando en la mitad del rio, el barquero se dio cuenta de que la barca empezaba a hundirse por el peso que llevaba, por lo que recomendó que todo aquel que supiese nadar, saltase al agua. Pero, nadie salvo el barquero sabía nadar, y era el único que sabía manejar la barca. El cartero pensó entonces, que si todos se quedaban en la barca todos morirían, y si el saltaba al agua, aunque muriera únicamente el, al menos los otros se salvarían y así hizo, saltando al agua. Ese pensamiento fue tan puro, tan virtuoso de dar su vida por los demás, que el cielo se abrió y descendieron unas diosas que le sacaron del agua y le llevaron hasta la orilla.

Milarepa y el mendigo

Es la historia de una persona, con mucho dinero, que estaba leyendo Los Cantos de Milarepa y pensaba que Milarepa era muy afortunado por estar solo en la montaña y tranquilo, sin preocupaciones, y posesiones. Le atrajo mucho vivir como el así que decidió repartir todas sus riquezas e ir a la montaña. Una vez allí, pasaron apenas tres días y ya no sabía que hacer, así que decidió volver a su hogar, quejándose de tener que vivir como un mendigo por culpa de Milarepa. Pensaba “Era un mendigo y me ha hecho a mí también un mendigo”.

Las moralejas de las historias

Estas historias nos ayudan a darnos cuenta de que las cosas que realizamos tienen sus efectos, a recordar la ley de causa y efecto, y también lo mucho que podemos hacer por los demás. No debemos olvidar que estamos en samsara y eso significa que nos enfrentaremos a dificultades y problemas, pero tenemos que saber lidiar con ellos. Para ello, hemos de servirnos de pensamientos que nos ayuden a buscar soluciones. Otra cosa a intentar aplicar es tener una mente satisfecha y no estar siempre persiguiendo el deseo. Y si en algún momento atravesamos una situación difícil no pensemos que somos los únicos que experimentamos esos problemas, pues desafortunadamente, hay muchos que están mucho peor que uno mismo.

 

Colofón: extracto de las enseñanzas impartidas por el Guese Lamsang en las clases de “Consejos de Corazón” en el Centro Nagarjuna de Valencia.

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